A Panadaría: Dos orejas (sin rabo)

Qué jodidamente difícil es tratar de bajar del púlpito una ideología dominante sin acabar encaramándose a él para dar lecciones al respetable, conviertiendo la guillotina en un elemento de menaje más. Zas. Guillotina. Guillotina. Guillotina. Qué terriblemente complicado es ir tirando lastre por la borda y mantener el barco a flote en mitad de la tormenta. Qué desafío más titánico traducir tus palabras y parodiar tu acento sin traicionar tu propio mensaje.

Clownbatientes por la risa sin banderas

Podemos calcular el número de estrellas o los granos de arena en una playa pero somos incapaces de ponernos de acuerdo en cuantos conflictos armados hay ahora mismo en el mundo. Hay guerras que parecen no importarle a nadie. Hay guerras olvidadas y guerras que nos aburren. Pero las guerras siguen estando ahí. Este año se ha batido el récord de personas desplazadas forzosamente de su hogar y las noticias no parecen tener interés en contarlas.

En torno a Francis Chapelet. Concierto de Uriel Valadeau en Frechilla

Era el 17 de julio de 1982, Francis Chapelet dio un concierto en este mismo lugar y en este mismo órgano antes de que comenzara la restauración del mismo que llevaría a cabo Daniel Birouste. Se conmemoraban veinticinco años desde que el joven Chapelet descubrió el órgano de la Colegiata de Covarrubias (Burgos) en 1957. Había comenzado una cruzada contra el tiempo y la ignorancia para salvar a muchos de estos instrumentos únicos del olvido y abandono en el que se encontraban. Treinta y un años después, vuelve Chapelet a Frechilla a escuchar un programa en torno a su obra como compositor a cargo del también francés Uriel Valadeau, discípulo aventajado del maestro en difícil arte de la improvisación con el órgano ibérico.

Lectura circular de cinco+1 exposiciones en el MUSAC con ruido de tacones al fondo

Me queda gente caminando hacia sí misma, al mismo tiempo que otros caminan huyendo. Un policía interroga a una mujer mientras en otro vídeo unas manos anónimas le limpian la cara al apóstol Santiago. En otro vídeo un artista que pinta panfletos postmodernos hace una supuesta crítica social dice que el cambia el rol del artista y la modelo porque no le dice cómo tiene que posar, sino que le dice que se ponga como quiera.

Confesiones subTerráneas en Urones de Castroponce

Ando todavía con el desasosiego que me dejó La Subterránea en su actuación dentro del Festival del Teatro Alternativo de Urones de Castroponce.Entre el existencialismo y el patetismo sólo hay un leve suspiro y en demasiadas ocasiones nos encontramos sobre el escenario a pseudointelectuales a los que, armados de filosofías mal leídas, les da por subir al escenario a descubrir la rueda. Todos estamos jodidos con el paso tiempo y con la muerte.

Vanesa Muela y un canto en los dientes

Nos hemos acostumbrado a ir de prestado y, como dice Eusebio Mayalde, de «prestao» se va mal. Hemos olvidado lo que veníamos mimando y mamando desde generaciones y eso no debe ser demasiado bueno. A pesar de todo, hay quien anda por esos caminos tratando de salvar algún rito antes de que todo sea carne de museo etnográfico, o sea, pretérito perfecto del que no molesta.

Crónica deshilachada del Demanda Folk 2018 contada como si fuera para Instagram

Aunque no deje de ser mitad experimento, mitad broma, la crónica del Demanda Folk la hemos construido a partir de historias de Instagram que iremos completando con otras pequeñas historias, pensamientos fugaces y otras hierbas que irán surgiendo. Como decía Perec, nunca hagas dos veces lo mismo. Y si no lo dijo, fue por no repetirse.

La Mar de Músicas, nueve días para vivirla, pero un año para disfrutarla

Decía el filósofo danés Søren Kierkegaard que «La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia adelante» y en esas andamos. Hemos vivido en este 2018 una intensa edición de La Mar de Músicas que ha tenido momentos brillantes, pero ahora que se baja el telón con un récord de asistencia de casi cincuenta mil espectadores, que los focos mediáticos desaparecen y que los programadores se encierran en sus cuarteles de invierno para preparar la edición 2019 llega el momento de que tratemos de comprender lo vivido, lo visto y lo escuchado en Cartagena estos intensos días de finales de julio.